martes, 17 de agosto de 2010

DíA dE pLaYa



En esta larga ausencia y abandono a mi blog decidí ir un día a la playa, a veces vale la pena hacer este sacrificio, las sales marinas, el agua, la arena, la brisa etc, etc. Al parecer resulta muy beneficioso para la salud…Muy seguido no voy en realidad, no es un sitio que me relaje mucho a diferencia de la mayoría de los mortales. Sin embargo pese a este rechazo tan extraño, tengo mis razones, porque estoy segura que más de una persona se habrá quedado sorprendida ante esta confesión.

Cuando escucho la palabra playa el primer pensamiento que me viene es …Calor y es algo que poco resisto, eso de sentarme durante miles de horas a broncearme como si fuese alguna teja, no, sinceramente nunca me he sentido teja o techo para estar recibiendo tal cantidad de sol en mi piel. La segunda palabra que acompaña esa acalorada descripción es: arena, arena y más arena, andar llena de arena no es algo que tampoco me agrade, por muchos chapuzones que me permitan quitar la arena…es inevitable; sin embargo ese día decidí eliminar todas mis paranoias playeras y disfrutar un poco de ese paisaje tan atractivo para los demás. Pero al pasar las horas comencé a darme cuenta lo roja que me iba poniendo, por mucho bloqueador que me colocara en la piel fue inútil…al llegar a casa, darme un baño, verme y sobre todo sentirme que parecía un tomate andante a punto de explotar, recordé con claridad todas las razones por las cuales nunca voy a la playa. Para mí por este año he respirado y disfrutado al máximo esa cuota que exigen los sabios de la salud de ese ambiente marino…Sera para el próximo año que vuelva hacer tal sacrificio, me quedo con mis montañas y demás ambientes que también son tan sanos para la salud.

1 comentario:

Anónimo dijo...

definitivamente vas anuelmente. lo importante es que lo disfrutastes.. y que drenastes las malas enegias...